¡Cuidado! La lavadora te estuvo engañando

Nuestra fiel lavadora… algo indispensable en nuestros hogares; la solución a pasarnos horas lavando y terminar con un dolor de espalda terrible. Pero ¿Quieres que te cuente algo? Tu lavadora te ha traicionado. Sí, créelo. Hemos pasado mucho tiempo imaginando que es nuestro mejor aliado mientras que nos acuchilla por la espalda ¿Por qué? A continuación, te revelaré la verdad; es necesario conocerla.

Desde 1950 comenzamos a usar prendas de poliéster y nailon de forma masiva y hemos generado un aproximado de 5,6 millones de toneladas de desechos, de los cuales más de la mitad terminan en nuestros ríos y mares. De hecho, muchas compañías reciclan botellas de plástico para hacer prendas de poliéster. Si lees esto, probablemente estés diciendo “¡Qué buena noticia! ¡Están reciclando!” Espera… Aquí está el gran problema. Si bien se están reciclando las billones de botellas plásticas que se consumen día tras día, hay una historia que no sabemos y es que el ciclo no termina ahí. Nos preocupamos por la contaminación de los mares y ríos, pero es momento de saber que la tierra se está viendo cada vez más perjudicada por la “pelusa” sintética.

“¿Pelusa sintética? ¿Qué es eso? Pues sigue leyendo y sabrás que vives junto a ella.

Aproximadamente el 14% de todo el plástico se utiliza para fabricar fibras sintéticas, principalmente para las prendas que vestimos. Cuando las lavamos, arrojan pequeñas hebras, que son mucho más delgadas que un cabello humano. Lo que sucede es que esas fibras capturadas junto con el lodo biosólido (subproductos generados durante el tratamiento de aguas residuales), se aplican luego a las tierras de cultivo o simplemente se entierran en vertederos. Con el paso del tiempo y los cambiantes deseos de las personas, el volumen de microfibras sintéticas emitidas por el lavado de ropa se ha incrementado exponencialmente. Esto se debe a que vivimos en un mundo consumista donde nunca estamos satisfechos. Nos fascina coleccionar ropa que terminamos dejándola como adorno en nuestros armarios, incluso con etiqueta.

Pese a lo mencionado anteriormente, si nos colocamos en una posición realista, nos percataremos de que es casi imposible eliminar a gran escala las microfibras que se encuentran en el medio ambiente ya que no es económicamente viable. Entonces ¿Qué haremos? Debemos enfocarnos en prevenir las emisiones; en otras palabras, debemos tratar de que lleguen la menor cantidad de residuos a las plantas de tratamientos de aguas, porque pensar que estas solucionarán todo es mover el problema de un sector ambiental a otro.

Entre nuestra toma de conciencia debe encontrarse el hecho de reducir el uso de las lavadoras, diseñar filtros (que atrapan las microfibras) más eficientes y desarrollar un mejor tratamiento de aguas residuales. Además, las industrias de moda tienen la responsabilidad de evolucionar de manera sostenible orgánica y fomentar el consumo responsable. Asimismo, es indispensable entender el nivel de impacto de las microfibras tanto en entornos terrestres como acuáticos. Este, finalmente es uno de los acontecimientos de la modernidad; pero, así como somos muy inteligentes para desarrollar nuestro mundo con talento y tecnología, también somos lo suficientemente capaces para prevenir los terribles daños que causamos.

Coloquemos en un lado de la balanza el consumir por placer, y al otro, al planeta, a la vida humana y a nuestro futuro… Ahora dime… ¿Qué lado pesa más?

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