El séptimo continente: la obra de plástico del ser humano

La relación que el ser humano tiene con el mar suele ser simple y a su vez complicada. Por momentos, se remonta al origen de la humanidad y hay otros en los que es completamente tóxica. Cuando uno entra al mar, es como si perteneciera a lo absoluto. Por el contrario, en tierra firme hay caos.

El mar te envuelve con gratitud, despertando tus cinco sentidos desde el momento en el que te sumerges hasta en el que subes a la superficie; es como pasar a otra dimensión, en la cual el peso se vuelve neutro; aquella donde absolutamente todo es salvaje, infinito e indomable. Sin embargo, el ser humano, dotado de inteligencia y conocimiento decide una vez más destruir su propio hábitat y el de muchas especies más, desaprovechando las oportunidades y recursos valiosos que este tiene.

¿Sabías que somos los creadores del séptimo continente? Pues sonará algo ilógico, pero es muy simple. Se trata de la isla de basura que flota a lo largo del Océano Pacífico entre California y Hawái y que comprende 1.6 millones de kilómetros entre los cuales se encuentran 1.8 billones de piezas de plástico. Charles Moore fue el primero en dar la voz de alarma en 1997; el capitán y oceanógrafo estadounidense regresaba de una carrera en su velero, cuando tropezó con un mar de plástico tan extenso que tardó siete días en cruzarlo. Fue en ese entonces cuando se percataron de la crisis medioambiental que enfrentaba y continúa haciéndolo nuestro planeta. No obstante, para el 2018, no paraba de crecer, triplicando el tamaño de Francia.

La isla de basura ahoga y asfixia a unos 100.000 animales marinos al año; con ello, un sinfín de especies se ven afectadas en suma gravedad. Pese al inmesurable daño causado por el hombre, es este mismo quien se perjudica, ya que a largo plazo muchas personas que viven de la pesca se quedarán sin alimento si no se preocupan por la conservación del mar y sus habitantes. Además, muchas de las redes (hechas de nilon de plástico)  que se lanzan al mar sin ningún tipo de consentimiento ni respeto a las normas establecidas, terminan a la deriva, atrapando desde tortugas y ballenas hasta aves marinas.

Por otro lado, nuestra salud podría ser la otra gran damnificada por esta acumulación de basura oceánica. El plástico microscópico que ingieren los peces y otras especies que conforman nuestra dieta pasa a nuestro organismo a través de la cadena alimenticia. Por ejemplo, un estudio de Greenpeace y la Universidad Nacional de Incheon (Corea del Sur) publicado en 2018 concluyó que el 90% de las marcas de sal muestreadas a nivel mundial contenían microplásticos.

Somos creadores de tantas cosas que ayudan a nuestro planeta, pero somos también los responsables de su destrucción. Entonces, ¿Qué estamos haciendo? ¿Por qué no utilizamos nuestras mentes brillantes para darle una mano al planeta? Solo así, la Tierra nos permitirá vivir dentro de ella más tiempo del que imaginamos.

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3 comentarios

  1. Carla Ravettino canisto

    Muy interesante y lamentablemente muy abierto la única manera de cambiar la situación es utilizar productos biodegradables

  2. Muy bueno !!
    Seamos creadores del mundo que soñamos 💓💓

  3. ☀️🐠💦🐬. Amo el Mar y la Naturaleza. Esta en nuestras manos informarnos, educarnos y velar por el bien de nuestro Planeta Tierra y tbn nuestra SALUD. Gracias por Compartirl!!
    Estaré al tanto del Blog👍

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