La Tierra necesita un respiro

El planeta muchas veces nos hace señales, nos pide descansar, pero nosotros casi nunca le prestamos atención a esos llamados de auxilio. Sin embargo, hace un año, una terrible pandemia ha transformado nuestras vidas, cambiando nuestros hábitos, costumbres, estilo de vida y la forma en la que percibimos al mundo y a los demás. Esta es una realidad de la que nunca fuimos advertidos y por ello, las consecuencias nos han impactado tremendamente. Algunos dicen que el Covid le está dando un respiro al planeta, pero ¿es esto realmente cierto? ¿A qué se deberá este cambio climático del último año? Lo que sucede es que con la pandemia se han implementado medidas para evitar la propagación del virus, y son estas las que han generado un impacto positivo para el medio ambiente.

Sucede que cuando tocamos temas relacionados al medio ambiente, creemos que son otros factores los causales de los problemas graves y por esa razón, no nos queremos involucrar en resolverlos porque no sentimos responsabilidad alguna. Pero ¿sabías que las emisiones de gases son parte de nuestro día a día? Nuestra rutina contamina y muchas veces no somos conscientes de ello. El consumo de luz, electricidad, agua, gasolina, la producción de cemento, la eliminación la vegetación, la producción de alimentos y otros bienes, generan una inmensa cantidad de gases de efecto invernadero. Entonces, hay que hacernos la pregunta nuevamente ¿somos parte del problema? Sí, y por eso debemos de asumirlo y pensar en soluciones.

Para tener una idea de la envergadura de esto, la emisión mundial de CO2 en 2005 equivale a unas 4 mil 500 veces el peso de la Pirámide de Keops, la más grande de las pirámides de Egipto. Desde el 2010, las emisiones de gases que causan el calentamiento global han registrado un crecimiento promedio anual del 1,3%. En 2019, el aumento fue más pronunciado y llegó a un 2,6% debido al gran aumento de incendios forestales. Según el informe de la ONU, las emisiones de CO2 han descendido en alrededor de 7% en el 2020. En efecto, los datos indican que la pandemia ralentizó temporalmente la emisión de dióxido de carbono, pero depende de nosotros convertirlo en algo de largo plazo.

Para terminar con una breve reflexión, los invitamos a pensar acerca de la nueva realidad que nos ha tocado vivir. Esta puede cambiar nuestra relación con el entorno y puede servir para que empecemos a formar parte de la naturaleza en vez de sentirnos ajena a ella. La recuperación económica después de la pandemia tendrá que ser la oportunidad para redireccionar el futuro de nuestro país.

Luchemos por una economía verde y por un cambio permanente, para que le demos al planeta el descanso que merece.

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