Las mascarillas verdes

Las mascarillas se han vuelto parte de nosotros; parte de nuestra rutina y de nuestras vidas. Ahora resulta raro ver a alguien sin ella y es que es una de las mejores maneras de protegernos de la terrible pandemia que estamos viviendo. Sin embargo, la alta demanda de mascarillas también hace que aumente la cantidad de desechos; y ahora debemos temerle al creciente problema de contaminación que, no solo amenazada nuestro futuro, sino la vida de muchos organismos que habitan en nuestro planeta. 

¿Sabías que más de 1.560 millones de mascarillas han terminado en el mar en el 2020? Además, se pueden tardar hasta 450 años en descomponerse y esto es lo que nadie había previsto. El tremendo impacto que amenaza la fauna marina, las aves y nuestra salud a largo plazo; porque tarde o temprano, los micro plásticos entrarán en la cadena alimenticia y llegarán a nuestro sistema.

¿Sería posible otorgarles a estas mascarillas una vida verde? ¿Qué tal si en vez de tirarlas en la calle les damos un uso posterior o las reciclamos de manera adecuada? Se logrará, siempre y cuando se siga un proceso. El primero es desinfectarlas, utilizando etanol para luego triturarlas. Finalmente, entrarán a un proceso de fundido para convertirse en productos nuevos. Si bien esto no es tarea simple, se puede dar a escala industrial, como se hacen con las botellas recicladas. Ahora que las consumimos a diario, estamos aptos también para desecharlas y procesarlas de forma correcta.

Como ciudadanos responsables, debemos de entender que el plástico no desaparece en el medio ambiente por arte de magia. Este es el problema latente, que no todos sabemos cómo desechar una mascarilla, y es porque tampoco hay apoyo público para colocar contenedores donde depositarlas. ¿Crees que, si hubiera contenedores en las calles específicamente para desechar las mascarillas, las personas tomarían más consciencia? Yo creo que sí. Hasta que este modelo se implante, el lugar correcto para deshacerse de este tipo de residuos es el cubo de la basura donde se depositan todos los restos que no se recogen de forma separada. Si no hay contenedores, coloquémoslas en la basura, pero jamás las dejemos caer al suelo.

Es indispensable inculcar este tema en escuelas y colocar políticas más conscientes y eficientes. Por ejemplo, en Francia se están colocando multas por arrojar mascarillas a la calle. Por otro lado, desde su reapertura en junio de 2020, el Hotel Venetian de Las Vegas en colaboración con TerraCycle han recogido, separado y triturado las mascarillas utilizadas por sus clientes y personal para fabricar otros productos como amarres de ferrocarril y plataformas compuestas. Eso mismo pensó el surcoreano Kim Ha-neul, indignado por la cantidad de mascarillas que veía tiradas en los parques, calles o plazas de su ciudad. Este estudiante de diseño de muebles se propuso darles un nuevo uso y las ha convertido en originales taburetes y sillas.

Tomemos los ejemplos anteriores para reflexionar. Debemos tener sentido común, ser mejores ciudadanos, individuos, conscientes de lo que estamos viviendo y pensar en alternativas para todo; porque incluso en los momentos de crisis, se encuentran oportunidades para mejorar. Recuerda que «no podemos proteger la salud humana sin un medio ambiente saludable».

Artículos recomendados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *