Más allá de La Tierra

Muchos de nosotros vivimos cuestionando… nuestra existencia, nuestro propósito y nuestro futuro. Por un lado, somos una especie con conciencia y con la capacidad de diferenciar lo malo de lo bueno. Pero, llega un momento en el que el hambre de poder gana y es así como nuestra conciencia se vuelve obsoleta, alcanzando un punto donde ya no nos damos cuenta del daño que causamos. Sin embargo; con el paso del tiempo, nos hemos percatado de nuestras malas decisiones y queremos remediarlo. El problema es que hemos contaminado el planeta en exceso y tal fue la acumulación de basura, que rebalsó hacia el espacio. Ahora lo que tenemos que arreglar se encuentra fuera de nuestra atmósfera y no será tarea fácil resolverlo.

La basura que orbita alrededor de la Tierra se ha ido acumulando durante décadas desde que en 1957 comenzó la exploración del espacio exterior. Hoy en día, contiene un estimado de 100 millones de trozos de basura espacial, lo que incluye equipo perteneciente a antiguos satélites fuera de servicio, herramientas y pedazos de cohetes. Muchos de esos objetos se desplazan extremadamente rápido, a velocidades que pueden alcanzar los 28.000 kilómetros por hora. Por esta razón, los expertos alertan que mientras más satélites salgan al espacio, se incrementará la posibilidad de que la basura espacial caiga a la Tierra, ocasionando accidentes catastróficos y daños en la red de telecomunicaciones satelitales del planeta.

A medida que este problema se agranda, se han investigado posibles soluciones para eliminar la mayor cantidad de escombros. Entre ellas, se encuentra el lanzamiento de un recolector de basura; un artefacto fabricado en Japón que dispone de una especie de cuerda de sujeción, diseñada para reducir la velocidad de estos elementos y eliminarlos de la órbita terrestre. El recolector japonés, sin embargo, no tendrá como misión traer esa basura a la Tierra, sino destruirla en el espacio. Por otro lado, se está averiguando sobre el uso de la madera en el espacio con el objetivo de desarrollar para el 2023, lo que vendrían a ser los primeros satélites del mundo hechos de madera. Estos se quemarían sin liberar sustancias tóxicas en la atmósfera o sin que lluevan escombros cuando regresen a la Tierra.

Ahora, reflexionemos y empecemos a observar mas allá de nuestra de la atmósfera… Preguntémonos si en realidad la Tierra es tan grande como parece o si tan solo somos un puntito microscópico al lado del sol, al lado de la galaxia y del universo. Entonces, nos percataremos del impacto que tenemos por más diminutos que seamos y que nuestras acciones llegarán más lejos de lo que imaginamos.

¡Apostemos juntos por un futuro sostenible!

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